martes, 4 de agosto de 2009

El Amor, Las Mujeres Y La Vida

Amor, de tarde

Es una látima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago asi con los hombros para aflojar lo espalda
y me doblo los dedo y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha cómo ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Que tal"? y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico
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